Archivo de la categoría: La escritura de arcilla (2002)

Ellas

Crecen dentro de las uvas
y usan hojas de parra para no provocar vergüenza.
Son polimorfas e inadecuadas
y se pasean entre los tallos de las flores
con la naturalidad de las princesas.
Huelen a jazmín sublimado
y beben vino cuando celebran al dios Baco.
Son dispersas por su capacidad
de desmaterializarse en el aire
pero vuelven a ser visibles
cuando sienten la piel de un hombre cerca.
Se abren en su bulbo
y permiten que las sobrevuele el insecto.
Dejan que sus pies sean huella de una fruta-metafísica.
Su versatilidad les permite volar con altitud de aeroplano
si las persigue una hormiga feroz.
Y son desmesuradas en sus tamaños corporales
cuando van a desflorar a su presa
y la aplastan con el peso de su pasión sin medida.

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Carátula primera edición de La escritura de arcilla, 2002

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Región de lo inmediato

Escribir y escribir, dar hachazos

al árbol primitivo, a la madera

primigenia, ser un ebanista

medieval, un monje

de monasterio, un meister

de la pluma, un escriba

del templo, un ermitaño

del grafito, talar firme al árbol

hecho hoja, al papiro egipcio

al pergamino de la antigüedad

al gutenberg moderno

y todo por esa luz al fondo del túnel

por cegarnos con la divinidad inmaterial

a través de la materia

del árbol primitivo, de la madera primigenia

y transformar la nada en un huevo fabergé, escribir

y reescribir ahora comprendo, leer y

releer, ahora me interno y ser la

pausa luego del hacha, el silencio

luego del parloteo, fijar la vista

en el cielo de la escarcha, amar

esas flores amarillas que descongestionan

los sentidos, y volver al punto de

partida para partir el árbol primitivo

la madera primigenia, para crear el

sig-oto-el otro-sig-no-el ver-bo-el-as-ombro

para apoyarte luego del escombro

en el árbol primitivo, en la madera

primigenia y obtener sombra luego de

arder en la caldera que chifla y resuena

campana del jorobado de Notre Dame

y ser el trovador que busca al trovador

que rasca el árbol y encuentra el HUEVO

perfecto dentro de la savia caliente

y las barbas de la corteza:

el huevo que late

el latido que le da

la singularidad

a lo inmediato.

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You Don’t Know What Love Is

Dame un poco de tu infierno

de tu máquina rota

de tu trayecto rasurado.

Es la hora del quiebre.

Justo cuando los relojes se desmoronan

y se ablandan las percepciones

No es este el sitio de la penumbra.

Por eso quiero un poco de tu infierno

de tu fiebre bochornosa

de tu delirio transplantado.

Es el espacio de la náusea

Justo cuando las bocas se preparan para evacuar

un strip-tease del alma.

No hay tiempo, dices

no hay tiempo para aflojar los calambres

para desintoxicar la piel de las toxinas del aire.

Pero quiero un poco de tu infierno

porque quiero sentir el veneno.

Quiero palpar tus sudores nocturnos

tus filamentos delicados.

Quiero escuchar a la mosca cuando se convierte

en un trozo de tus sueños.

Estoy proyectando mi mareo en tu pantalla desnuda.

Estoy depilando mi vientre de monstruos y libros.

Estoy al tanto de que el invierno es fatigoso.

Por eso quiero un poco de tu infierno.

Dame tus noches emancipadas

tus colchas con lunas de incienso.

Te doy mi ombligo por un poco de tu fuego.

Escucho tus bailes a través de mi espejo

y me preparo para la barbarie de tu imagen.

Por eso dame un poco de tu infierno

porque estoyperdida en este paraíso inventado

en estas calamidades asépticas.

Quiero tus altas temperaturas

tus enzimas reventando por el calor.

Sí, dame un poco de tu infierno.

Quiero palpar la irreverencia de tu reino

tus espejos-esperpentos

los tormentos de tu tormenta

tu sinceridad descarada

tu cáscara de existencia

es decir

quiero un poco de tu infierno.

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La escritura de arcilla

Escribiré sin motivo y sin consideraciones.

Agarraré cada palabra bizca y deshecha

y la haré de arcilla.

La pasaré por el fuego. Le daré aliento.

Cada palabra será un hombre.

Poblaré la tierra de palabras. Llenaré páginas de hombres.

Habrá arcilla en vez de tinta.

Escribiré sin volumen. Me cegaré.

No voy a pisar ninguna palabra.

Serán mi bastón.

No voy a buscar al hombre. Porque un hombre

está hecho de texto.

Está tejido de demasiadas palabras.

No voy a buscar al poema. Porque un poema

está hecho de carne.

Está compuesto por demasiados

tejidos y músculos y nervios.

Escribiré sin propósito y sin esquemas.

Pero nadie podrá reprocharme que no haya unido

la palabra con la arcilla, la tinta con la sangre. Además

mi falta de originalidad es buscada.

Lo novedoso y el olvido son lo mismo.

Pero mi poema está escrito.

De eso trata el asunto.

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